domingo, 2 de febrero de 2014

Hombres de película

El cine es una fábrica de sueños. Y por eso rendimos homenaje a iconos masculinos que nos hacen soñar.

Julieta Martialay - 31-01-2014

El catalán nos enamoraba cuando estaba con Kylie Minogue. Y ahora que está soltero saltan ?a la vista su desparpajo, su falta de pudor y unos ojos que transmiten emociones. Este top model que ya ha debutado como actor lo tiene todo.

?Por sus brazos han pasado las actrices más bellas del planeta. Bautizado en Estados Unidos como «el Brad Pitt europeo», su fama de Casanova terminó con la bella Halle Berry con la que ya tiene un hijo.

?A pesar de sus roles brillantes y retorcidos, Edward es uno de los actores más pijos de Hollywood. Culto, minucioso, filántropo... Y ?oírlo hablar en español con su ex Salma Hayek era todo un plaser.

La mirada miope de Coop, para los amigos, ya dio que hablar en la serie Alias. Hoy es toda una celebrity y de él nos gusta cómo habla francés, su pasado de levantador de pesas y sus paseos en Vespa por Los Ángeles. ¿Es o no es cool?

Lo mismo escribe guiones premiados con Oscar, que dirige películas ganadoras de Oscar, que rueda filmes palomiteros para ?luego ponerse serio en otros. Del próximo Batman nos enternece ?su miedo a volar y su devoción por la mayor de sus tres hijos, Violet.

Tenía una timidez enorme que ?le costó superar. Tal vez por eso desarrolló un gran talento para ?la actuación, la pintura, las matemáticas y los niños, como demostró siendo babysitter del bebé ?del actor Tobey Maguire. Y pronto ?publicará un libro de poemas.

?Compensa su tormentosa y peleona vida privada con un extraordinario talento. Liberal hasta la médula y ex fumador por obligación (cuatro paquetes al día le quemaron la salud), entre sus hitos está que Andy Warhol fuera a su boda con Madonna en el año 1985.

Italiano de nacimiento ?y francés de adopción, el charme de este galán del cine galo de los años cincuenta es eterno. El ?ex de Édith Piaf y pareja de Simone Signoret era también un cantante soberbio. Y el abanderado de la progresía chic.  

Yerno del escritor Arthur Miller, este inglés es el único actor con tres Oscar. Y no es raro porque aborda sus personajes con un esmero enfermizo. Rebelde y meticuloso, sólo él podía retirarse a coser zapatos a Florencia y volver como si nada.

Es un actor casi perfecto; educado, sencillo y con un sentido del humor muy british. Amigo de los príncipes Kate y William, suele hablar en italiano con su mujer, Livia Giuggioli, con la que además ha fundado Eco-Age, que promue?ve las reformas ecosostenibles.

Ha llenado el cine de sangre fresca llegada de Suecia. Y no lo decimos por haber despuntado en ?la serie vampírica True Blood. Sus impactantes ojos grises y su voz suave son ya tan célebres como ?lo fueron en su día los de otra sueca ilustre: la actriz Greta Garbo.

?¿Quién no recuerda ese paseo ?en moto con Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma (1953)? El piloto era este actor también recordado por ser Atticus Finch en Matar a un ruiseñor (1962). Nunca nadie supo transmitir como él la fuerza de la honestidad. Y no era pose, su biografía fue impecable.

?Sus orejotas empezaron jugándole una mala pasada cuando quiso ser actor. Sin embargo, con el tiempo le convirtieron en una leyenda en Hollywood. Encarnación del mito varonil, no hay icono comparable al Rhett Butler que creó ?en Lo que el viento se llevó (1939). 

Ni de Windsor ni de Parma, el único Duque que nos ha encandilado ha sido el personificado por este intérprete. Ojito derecho de directores como Almodóvar, por fuera ?le pueden su amor al boxeo y ?al tenis. Por dentro, su curiosidad hacia todo el universo femenino. 

«Alégrame el día». Nunca una frase vino tan a cuento como la que pronunció este intérprete en la piel de Harry, el sucio (1971). No hay otro actor/director tan duro como él. Pero no nos importa rebobinar Los puentes de Madison (1995) ?y ver su versión más vulnerable.

Han Solo, Indiana Jones y Rick Deckard son algunos de sus duros de cine. Y su seña de identidad una adorable cicatriz ?en la barbilla. Ya sea con pendiente o sin él, la madurez de este ex carpintero es de libro. Y ?su carisma, inigualable.



ver articulo completo aqui

No hay comentarios:

Publicar un comentario