Diseñado por Tanja Haug, este precioso chalet se encuentra situado en plena montaña. Un diseño basado en los materiales naturales, unas vistas que te permiten olvidarte de todo y unos servicios pensados para el relax más exclusivo lo convierten en el refugio perfecto para una escapada de esquí inolvidable.
Álvaro Luengo - 27-01-2014El chalet está localizado en una de las zonas de esquí más antiguas de Italia, a unos 100 kilómetros al sur de Turín, cerca de la frontera con Francia.
En el salón destaca un sofá de Bodema, tapizado con cuero de aspecto envejecido. Las sillas son de Alcántara y, por supuesto, no falta una acogedora chimenea.
Salón y comedor están unidos y, como en el resto de la casa, destacan los materiales naturales como la madera y la piedra.
Parte fundamental de la casa son las grandes ventanas, desde las que se aprecia el bonito entorno en el que está situado el chalet. La original lámpara de araña está hecha con la raiz de un árbol.
Siguiendo el mismo estilo del resto de la vivienda, en la cocina priman la madera y la piedra. Además, está decorada con antiguos utensilios que se utilizaban en la zona para hacer mantequilla y queso.
La terraza, con vistas a la montaña y al jardín, es el lugar perfecto para cenar en las noches de verano.
El dormitorio principal, tipo suite, tiene el cuarto de baño incorporado, pero la bañera se ha montado en la propia habitación.
Vista del cuarto de baño y de la bañera. Muchos de los accesorios han sido diseñados por Phillipe Stark.
Una bonita roca hace las veces de lavabo. La pared del cuatro de baño, en piedra, mantiene el estilo rústico del resto de la casa.
Un dormitorio doble, perfecto para los niños o los invitados, con cabecero de madera, igual que las bases de las lámparas.
Otro de los cuatros de baño, también con la piedra y la madera como protagonistas.
Las vigas de la casa se han dejado a la vista para dar aún más protagonismo a su carácter rústico. Gran parte de la madera que se ha empleado es reutilizada, al igual que la piedra, mucha de la cual proviene de un antiguo refugio derruido en las inmediaciones.
Qué mejor para relajarse tras un día de esquí que un spa, con terapia de luz incluida.
Además del spa, el chalet cuenta con sauna y con una sala de relajación con tumbonas reclinables.
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