Hemos convocado a cinco grandes diseñadores para que nos inspiren con una decoración festiva a partir ?de sus recuerdos de infancia y sus sueños de futuro.
Laurence Dougier. Fotos: Antoine Baralhé y Nicolas Tosi. - 19-12-2013Nacieron y crecieron en Toronto antes de lanzarse a explorar mundo y crear su marca de moda Dsquared2 en Milán. Amantes de sus recuerdos de infancia, lo pasan en grande renovando la tradición cada año. «La Navidad es la oportunidad perfecta para soñar ?un poco. Es una época divertida, es como volver a ser niño, y nosotros lo disfrutamos como nadie».
Cada año, Dean and Dan desembalan los objetos decorativos más tradicionales. Nunca es demasiado: ramas de pino, acebo, piñas, bolas, velas… «¡Tiene que haber de todo! Ponemos especial cuidado en cada detalle». Igual de inseparables que cuando diseñan sus colecciones, las ideas sur-?gen entre risas y un ambiente festivo mientras trabajan, como siempre en una perfecta simbiosis imaginativa.
El director creativo de Lanvin ha ideado un ambiente ultracouture inspirándose en las líneas maestras de sus colecciones. Un mantel de flores cubre una mesa de los años veinte fabricada especialmente para Jeanne Lanvin, quien fundó la firma en los primeros años del siglo XX.
Sirviéndo?se de su talento y sentido del humor, el diseñador ha imaginado una decoración naif pero extravagante con reflejos deslumbrantes, cristales, pla?ta, velas... Los materiales, de gran contraste, crean un ambiente abigarrado lleno de fantasía y magia con papeles de regalo, cintas, caramelos, bombones... Como un sue?ño en negro y fucsia, dos de los colores favoritos de la fundadora de la casa, la mesa de Lanvin irradia calidez y una elegancia explosiva. Puro Elbaz.
Desde niña, Pascale ha asociado la Navidad con la tradición provenzal de trece postres servidos en la gran cena de Nochebuena. Para la directora artística de Petit h, la mesa navideña es un asunto familiar, rebosante de fantasía y caprichos. Como la propia división recreativa de la casa, donde el lema es: «¡Nada se tira!».
El concepto consiste en reutilizar restos de la marca de lujo –desde retales de tela hasta trozos de metal– provenientes de los talleres de Hermès. Así las piezas de cristal de Saint-Louis pueden estar junto a artículos de piel o piezas del orfebre Puiforcat, devueltos a la vida con una forma distinta. Un concepto que le gusta aplicar también a la decoración festiva con objetos divertidos y alegres. Pequeños milagros navideños de recreación.
Con su ojo sagaz y su hábil y preciso toque maestro, el diseñador de interiores y joyas, creador del mítico frasco de J’adore de Dior, ha propuesto una escenografía navideña que combina imaginación y excelencia. El comedor irradia una perfección, una sobriedad y una elegancia propias de su formación en artes decorativas.
En cada pieza, preferentemente hecha a mano, compatibiliza la artesanía con materiales nobles y un diseño contemporáneo casi minimalista. «La inspiración me viene de todos los cauces artísticos. Nuestra época, con el estímulo del mercado de arte, resulta fabulosa para la gente como yo, que no sigue las tendencias y que no quiere ser encasillada. Mi concepción de las cosas es que perduren».
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